jueves, 13 de septiembre de 2012

Extraños...



Seguimos aquí, caminando entre extraños.
Pretendiendo que somos corrientes de espíritu y que dejamos de mirar las estrellas.
El rol se nos ha ido pegando a la piel que casi parecemos de aquí.
En las esquinas vamos pensando solos…y al ser interrumpidos volvemos al inerte rol.
Con quien quiera, en el paisaje que quiera sigo siendo la torre de parís en medio de un océano, ¡como  si perteneciera allí tanta belleza! Como si se apreciara igual, como si se viera por dentro igual.
Las sonrisas siempre logran salir en medio de un inmenso dolor. Y las caras siempre logran tapar cada grito que dan nuestros ojos.
Y aquí voy, amando mi dolor como si fueses tú. Soñando que ya no le gritas a mi alma.
Tratando de pintar aquella pared de matices oscuros con los colores celestiales que una vez me entregaste.
Cómo la rabia va transformando el amor…!cómo van aquellas ciudades cayendo con cada fuerza de tus rabias!
Abro mis brazos hacia atrás y sigo aquí, aún aquí, aún en ti. Volviéndome loco con la nefasta circunstancia, con miles de gritos de mi corazón reclamándome cada paso que doy.
Sí. ¡Sí es la respuesta que me digo cada día! No, no es la respuesta que me das con cada caricia que entregas en honor de un cariño.  
Recuerdo mis súplicas como si fuese un dios y guardase las súplicas de cada ser humano, las recuerdo, las mías por traer tu razón, tu amor o sencillamente la noción de que aquél era el único camino entrañablemente correcto.
La felicidad sigue estando definida por mí. Y creo que cada vez que estoy solo pensando en cada rosa que regalé, o cada suspiro que daba en la hierba riendo de cosas sin sentido fue la definición perfecta en un tiempo perfectamente imperfecto.
¿Qué le pasó? ¿Qué sucedió? ¿A dónde nos fuimos? Seguimos como extraños en un mundo que hicimos nuestro. Y aún sigo aquí, pensando que la ecuación que todos hallan perfecta tiene un error, y la misión fallará.
Nos convertimos en la perfecta ecuación de otros. En la expectativa de humanos, en la meta de filósofos que viven contrario a la sabiduría que profieren. Aquel sol que ya no sale del este, aquellas estrellas que ahora se ven en la tierra. A aquel poeta que escribe y nadie lee jamás.
La copa de vino frente a la luna sin nadie que la beba y sin nadie que la admire. Así somos: como extraños…pero tan cercanos para otros!
Me pregunto si aquellos seres nos hubiesen conocido en aquellos años donde la sonrisa al llegar brillaba el camino entre los dos.
Extraño…lo puedo casi degustar en mi lengua…lo extraño que hemos llegado a manejarnos. Con suavidad acaricio su punta sólo para ver cómo se ve de afuera, esta sensación que llevo por dentro.
No hay error de traer lo mejor de atrás y lo mejor del presente para llevarlo al inmenso futuro que esperan los arcángeles que vivamos.
Como extraños seguiremos…acostumbrándonos al rol. Adaptándonos y escondiendo más profundamente la luz que fue echa para brillar sobre ciudades y templos. Aquí sigo…actuando mi rol…pero sintiéndonos como extraños.

Pero aún sintiéndome extraño…Dios mìo...!cómo te extraño!